Distintos países de todo el mundo están liderando las tasas de reciclaje gracias a su apuesta por la concienciación y el aprovechamiento de los residuos.
Europa es una de las regiones líderes mundiales en la implementación de políticas destinadas a favorecer el reciclaje de los residuos, entre ellos, el plástico. Tanto es así que, en el año 2025, las autoridades del Viejo Continente se han comprometido a que se recicle un 50% de los desechos que se generen en el hogar, porcentaje que aumentará hasta el 65% en 2030. A título individual, en algunos casos desde hace varias décadas, existen países tanto europeos como del reto del mundo que llevan años apostando por promover el reciclaje doméstico con medidas innovadoras pero, sobre todo, eficaces. Estos son algunos de los ejemplos más destacados.
Suecia: la clave está en la separación
Desde hace algunos años, Suecia lidera las tasas de reciclaje en Europa gracias a una longeva estrategia de concienciación ciudadana impulsada desde las instituciones del país. Gracias a ello, han conseguido implantar en la rutina de cada familia la tarea de clasificar cada desecho en bolsas de colores que luego depositan en la calle en sus contenedores correspondientes.
Gracias a este trabajo inicial en los hogares, muchos de los residuos no reciclables se transforman en energía mediante un proceso de combustión que, en promedio, sirve para abastecer de electricidad a alrededor de 250.000 viviendas. En cuanto a los elementos reciclables, el país cuenta con una extensa red de plantas recicladoras que les confieren una vida útil. Es tal la capacidad sueca tanto de reciclaje como de generación energética a partir de los desechos que cada año importan residuos de otros países para mantener las plantas en activo de manera permanente.
En la actualidad, hay 32 plantas incineradoras que producen energía repartidas en todo el territorio.
El trabajo previo de reciclaje de las familias suecas favorece que se pueda abastecer de energía a 250.000 hogares
Japón, cero residuos en 2035
Después de la Segunda Guerra Mundial, la economía japonesa estaba destrozada pero gracias a un eficaz programa industrial, el país se convirtió en apenas dos décadas en un líder mundial capaz de competir en productividad con Estados Unidos. Sin embargo, el problema de la generación de residuos comenzó a preocupar al Gobierno nipón, que puso en marcha una ambiciosa estrategia de cultura sobre el reciclaje para la concienciación de jóvenes en universidades y colegios.
Esta iniciativa, junto a la aprobación de una legislación que favorecía la reutilización de los residuos y su recogida en los núcleos urbanos, propició que el país liderara las tasas de reciclaje mundial en los años ochenta, pasando en apenas dos décadas de ser una de las naciones más contaminantes a la líder en la reutilización de residuos.
El Ejecutivo lleva años inmerso en un programa para conseguir que en el año 2035 se llegue a los cero residuos en la nación. Para conseguirlo, el primer paso comienza en cada hogar, en el que las familias japonesas separan cada desecho en distintos componentes, los lavan y los clasifican para su posterior recogida. Por ejemplo, en el caso de las botellas, alojan el tapón, la etiqueta y la botella en cubos diferentes. El compromiso ciudadano hace que hoy el país tenga la tasa de reciclaje más elevada del planeta, superando el 75%.
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Corea del Sur
El Gobierno se focalizó hace algunos años en los alimentos que se desperdiciaban en los hogares ya que, de no tratarse de manera adecuada, son uno de los principales focos de emisión de gases de efecto invernadero. Para combatir este hecho, se comenzó a comercializar en todo el país bolsas biodegradables para los desechos orgánicos que, cuando se depositan en su contenedor correspondiente, obligan al usuario a identificarse tanto a él como al contenido y, en virtud de ello, abonar un precio determinado por cada kilogramo.
La premisa es que quien más residuos genera más tiene que pagar, lo que ha calado entre la población para reducir de manera muy importante la tasa de desperdicios por persona y año, pasando en apenas una década de 130 kilos a poco más de 10.
Por otro lado, desde el punto de vista industrial, se premia a las empresas que más desechos reutilizan, lo que les supone un doble beneficio ya que también logran rentabilidad comercializando nuevos piensos reciclados o energía hecha a base de residuos.
En Corea del Sur, las bolsas biodegradables han ayudado a reducir la contaminación de los desechos de comida
Gales, centrado en la Economía Circular
Muchas de las iniciativas sobre reciclaje y Economía Circular que ha implementado la Unión Europea (UE) en los últimos años, Gales ya las había puesto en marcha durante los noventa. El pequeño país británico aprobó leyes contra la comercialización de plásticos de un solo uso, para favorecer un esquema de responsabilidad de los productores industriales o de promoción del reciclaje y de la separación de los residuos en los hogares. También se ayudó económicamente a la instalación de plantas de reciclaje en todo el país para el procesamiento de todo tipo de materiales.
En apenas dos décadas, Gales pasó de reciclar solo un 5% de los residuos domésticos a rozar el 70%. Para el año 2050, el Gobierno pretende que ningún desecho acabe ni en vertederos ni en incineradores.
Suiza castiga tirar la basura
En el país helvético, reciclar es libre y gratis, pero tirar basura donde no corresponde está fuertemente sancionado. Para vigilar qué se hace con los desechos, cada bolsa de basura debe contar con una etiqueta que indique lo que contiene. De este modo, los ciudadanos saben en qué contenedor depositar sus desechos, que están clasificados por cada tipo de material.
Gracias a este sistema tan ordenado, los servicios de recogida de residuos no tienen que estar constantemente vaciando los contenedores y llevando el material a plantas de clasificación, ya que la mayor parte del trabajo ya está hecho en cada hogar. Es tal la eficacia que se calcula que en torno al 95% del vidrio y al 85% de las botellas de plástico se reciclan en la actualidad. El país también cuenta con incineradores repartidos por todo el territorio para deshacerse de aquel material al que no le puede ofrecer una nueva vida útil.
Ejemplos como estos sirven para darse cuenta de que es posible aumentar las tasas de reciclaje a través de la concienciación, de la implementación de políticas eficaces y del soporte que brindan las plantas de reciclado. Un ejemplo de esto último viene de la mano de REPETCO, que recicla mediante un sistema patentado propio y respetuoso con el medioambiente envases de PET/PE multicapa alimentarios de origen postconsumo. Ello permite generar rPET pellets y rPE que podrán ser utilizados de nuevo en la industria alimentaria con bandejas y envases de láminas multicapa de PET/PE; en botellas para refrescos o detergentes; y en fibras para la industria textil y del automóvil. Se trata de un procedimiento único que es sostenible, respetuoso con el medioambiente y sin la utilización de combustibles contaminantes.
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